Sé que es muy pronto para pedirte que leas esto, pero no importa, igual te quiero escribir, quiero mostrarte de alguna forma lo mucho que te quiero. No eres mi hijo biológicamente, pero dicen que padre no es el que engendra, así que haré caso de lo que dicen y me agarraré de ese dicho y serás mi hijito, mi Nico, mi chiketo!
Siendo sincero, tu llegada fue algo inesperado, me agarro “tercio”, pero igual me lleno de alegría saber que ya te estabas formando dentro de la mujer que es mi gran amiga y de la cual te debes sentir orgulloso que sea tu madre. Ella me mandó a comprar la prueba de embarazo a la farmacia, ya la irás conociendo y sabrás lo “palteada” que es, aunque fácil a mas de una mujer le debe dar “palta” ir a comprar una prueba de embarazo, pero bueno, cuando la compré no sentí la posibilidad cerca de que la prueba diera positivo, es más, en todo el día no pensé en mi compra, solo la entregué y me fui desconfiado, tranquilo.
En la noche que hablé con Vanessa, tu tía, mi desconfianza y tranquilidad se convirtieron en asombro y desconcierto, mi “causa”, mi “batería”, mi “friends”, estaba embarazada, pero gracias a Dios tu madre es Melissa Gamero Ortega y conociéndola, sabía que el aborto, que tan de moda está, para ella no era una posibilidad, los días fueron pasando y no asimilaba tu presencia, pero la alegría de saber que estabas en camino se acrecentaba cada vez más, imaginarte junto a tu vieja, como serías, como sería tu voz, como sería cuando tengas tu primera enamorada, la forma de tu cara, tus travesuras; ese era de nuestros temas de conversación más usual y ni qué decir de nuestras conversaciones sin repuesta que tenía contigo cuando estabas aún dentro de la barriga.
Cuando te vi por primera vez a través de una ecografía y nos dijeron que ibas hacer un varoncito, fue una emoción muy grande, inmensa pero creo que nada se puede comparar al momento que te vi en vivo y en directo, que te podía tocar, olerte, mirar tu carita, sentir tu piel, darte besitos, cargarte aún no, discúlpame por eso, pero me cagaba de nervios.
Con el transcurso del tiempo, entendí que tu eres una prueba de que Dios existe, porque fuiste el sustento para que tu madre salga de esa enfermedad que lo único que logró después de verla recuperada fue que yo la admirara más y más, no quiero hablar de cosas tristes pero por todo el sufrimiento que pasó tu madre ella se merece un monumento y Dios es tan sabio que hizo que tú llegaras para que ella venza todos los obstáculos, que aguantara tantas inyecciones, que pierda su cabellera, que haga tediosas colas y tantas cosas más, pero sólo bastaba tu compañía para que todo se calme, para que el sufrimiento valga la pena.
Tú has sido el primer niño en decirme “pa!”, eso te lo tengo que agradecer, al igual que todas las alegrías que me das, tus ocurrencias hacen que se me caiga la baba, los días de pelota en el parque son imborrables, jugar con los carritos ni que decir, que me abraces, ir a pedir caramelos en halloween, cargarte, imaginarme que serás futbolista, tu inocencia, tu carita de resentido, tus risas, tus llantos, todo hace que hoy te escriba, gracias hijito por haber nacido, gracias por ser parte de mi vida, gracias por hacer feliz a mi amiga y hermana, gracias por que hoy ya esta curada.


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